Cab

Ineluctablemente, pensé por un momento que algo que no tenía mucho que ver con el azar regia el hecho,
pero medité más las circustancias y concluí que a fin de cuentas lo encontré en la misma zona de la ciudad.
Esta vez lo ví en Santa Fe. Cuando iba en el auto con él, también ví los letreros que indicaban el camino hacia allá.

Hablamos de Celaya, del tiempo que tenía de taxista, de la música de mi región y del Panteón de Dolores.

Al final terminamos mal porque no conocía tan bien la colonia a la que yo iba y quiso cobrarme más de lo acordado.

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